Actualizado: 3 de septiembre de 2016
Los últimos datos de la ONU afirman que este conflicto se ha cobrado la vida ya de 10.000 personas
Ha provocado que 3 millones de yemeníes hayan tenido que abandonar sus casas
En este misma semana, la ONU ha alertado sobre las terribles consecuencias que está provocando la guerra de Yemen sobre la población civil. Señalan que, al menos, unas 10.000 personas han muerto por esta causa. Un número que podría ser mayor porque no todas las víctimas son registradas. Estiman que hasta un 60% de estas muertes han sido causadas por los bombardeos de la coalición internacional liderada por Arabia Saudí.
Es más, sus ataques son tan indiscriminados, que a mediados de este mes de agosto, la ONU condenaba el ataque que sufrió un centro sanitario de Médicos Sin Fronteras. Y señalaba a un culpable, a Arabia Saudí.
Mientras tanto, los atentados del ISIS se suceden casi a diario. Por ejemplo, hace tan sólo 3 días 71 personas murieron en un centro de reclutamiento de la milicia progubertamental. Otros 3 millones de yemeníes han tenido que abandonar sus casas, y 7,6 millones están desnutridos.
Pero, hasta llegar a este punto, hay que tirar hacia atrás y recordar lo que provocaba esta cruenta guerra, cual es el origen de este conflicto y sus claves.
El origen, una pugna entre sunitas y chiítas
Esta guerra se inicia cuando los hutíes, un grupo rebelde se levanta en armas y toma la capital, Saná. Su avance obliga al Gobierno sunita de Abu Rabu Mansour Hadi y a su gabinete a dimitir.
Los hutíes pertenecen a una rama del chiismo, zaidismo. Se llaman los «Partidarios de Dios». Los zaiditas son minoría en este país del Golfo Pérsico frente a los sunitas. Su historia ha sido muy complicada, en los 90 se unificó el Sur con el Norte. Aunque, la convivencia nunca fue fácil. Por ejemplo, en 1994 ya vivieron otra guerra civil.
Este grupo, también, cuenta con el respaldo de las fuerzas leales al predecesor de Hadi, el expresidente chiita Ali Abdullah Saleh. Renunció al poder en 2012, tras las protestas inspiradas en la Primavera Árabe.
Al mismo tiempo, son aliados de Irán, eterno enemigo de Arabia Saudí de tradición sunita. Lo que ha permitido su entrada en este tablero y la de Al-qaeda.
El papel de Arabia Saudí
Precisamente, Arabia Saudí lidera la campaña internacional contra los rebeldes chiitas, integrada por Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahrein, Kuwait, Egipto, Jordania, Marruecos y Sudán. Su objetivo es restaurar el gobierno sunita anterior. Creen que los hutíes son intermediarios de Irán, y que de esta forma sus enemigos estarían más cerca. Además, en su frontera norte ya tiene suficientes problemas con Irak.
La virulencia de sus ataques está siendo tal, que la ONU el pasado 18 de marzo la condenaba. Hacía referencia a un doble ataque aéreo sobre un mercado a principios de este mismo mes, que acababa con la vida de 100 personas, entre ellas, 24 niños. Aseguraba que esta Coalición era la responsable del doble de muertes de civiles que el resto de fuerzas en lucha juntas.
Es más, en este comunicado el portavoz del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Rupert Colville afirmaba que habían atacado mercados, hospitales, clínicas, escuelas, fábricas, bodas y cientos de residencias privadas en aldeas, pueblos y ciudades, incluida la capital. Unos incidentes que se repetían con una regularidad inaceptable.
El papel de Al-qaeda y el autodenominado Estado Islámico
Tanto los yihadistas de Al-qaeda como los del Estado Islámico son sunitas, por lo que han hecho su aparición en estas tierras para luchar contra los rebeldes y entre sí. Curiosamente, Al-qaeda ofrece hasta recompensas de kilos y kilos de oro, hasta 20 para quien logre capturar o matar a los líderes hutíes o al anterior presidente Abdulhah Saleh, considerados las «cabezas de la maldad». Lo recogía en una información CNN Español, el pasado 26 de marzo de 2015.
Por otra parte, el Estado Islámico, también, ha comenzado su incursión para ampliar su área de influencia. Y son numerosos los atentados que ya ha cometido, por ejemplo, el de mayo de 2016 que dejaba más de 40 muertos, o en marzo cuando un grupo de encapuchados entraron en una residencia de ancianos y asesinaron a 16 personas.
El papel de Estados Unidos
Y la quinta clave de este conflicto es el papel de los Estados Unidos que apoya abiertamente a la Coalición de Arabia Saudí. Aunque, no esté muy claro cual es su interés. Algunas fuentes apuntan a que se debe a la posición geoestratégica de Yemen, frontera Sur de Arabia Saudí, uno de los principales exportadores de petróleo del mundo.
Pero, hay más, la prensa recoge que los saudíes utilizan bombas de rácimo fabricadas por los norteamericanos, según la ong Human Rights Watch, munición prohibida en 118 países.
Tampoco, se puede olvidar que en Yemen operan grupos yihadistas. Por lo que Estados Unidos, lógicamente, quiere frenar su avance y expansión. Hace tan sólo unos días, bombardeó un supuesto refugio de Al-qaeda en las montañas que causó decenas de víctimas.
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