El Primero de Mayo no es una fiesta

Motivos sobran para que el Día del Trabajador no se convierta en una fiesta, sino en una jornada reivindicativa. Volvemos a una tasa de paro del 21%.  Hasta un 45%  de los desempleados han sido abandonados por el Estado del que no reciben ningún tipo de prestación cuando directamente no existe trabajo en un mercado laboral que no ofrece ninguna oportunidad.  O hasta el 16% de los trabajadores son pobres, aunque tengan un empleo.

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