La rentabilidad del tabaco, menos para los fumadores

Hasta el 78,78% de lo que pagamos por un paquete de tabaco son impuestos. El año pasado el Estado recaudó por este concepto casi 7.000 millones de euros más el IVA. Por contra, su venta ilegal hizo que se dejaran de ingresar en la arcas públicas unos 1.300 millones.  Se facturaron en estancos y lugares autorizados para su venta alrededor de unos 12.000 millones de euros.


Al principio de la crisis,  algunos medios cayeron en la cuenta de que muchos habían tenido que abandonar el hábito de fumar. No tanto, por prevención  sino por economía doméstica. Y otros comenzaron a consumir cigarros más baratos, como el de entubar o liar. Han pasado los años, y estaría bien repasar las cifras de este lucrativo negocio, que al año, según datos del Ministerio del Ministerio de Sanidad causa 50.000 muertes al año en España. 

Dicho de otro modo, las enfermedades que genera el tabaquismo producen 137 muertes diarias, o una media de 6 muertos a la hora.  Incluso, otras fuentes como el Comité Nacional de Prevención eleva la cifra de fallecidos por esta causa a las 55.000 personas.

Facturación de millones y millones de euros 

Para hacernos una idea,  y comprender mejor como ha ido evolucionando su venta, y siguiendo datos oficiales como son los del Comisionado para el Mercado de Tabacos, prácticamente en la década de los noventa no paró de crecer el número de cajetillas vendidas. Digamos que vivió una época dorada. Por ejemplo, en 1989 sin incluir el tabaco de pipa o de liar se generaron unos ingresos de 395.696 millones de pesetas, cifra que iba creciendo hasta alcanzar en su totalidad en 1998, más de un billón de las añoradas pesetas.

Cuando cruzamos el siglo XXI, en 2000, la venta de tabaco supuso  1.330.283,676 millones de pesetas. Sigue una curva ascendente hasta lograr  un pico de 12.992 millones de euros en 2010. A partir de ese momento, en los últimos seis años empieza a tocar techo, y vive un pequeño descenso anual.

 

De hecho, en lo que va de este 2015 su facturación ha caído en un 0,6% en relación al mismo período

De esa misma información del  Comisionado podemos sacar otros interesantes datos. Por comunidades, los que más fumaron en 2014, con diferencia, fueron   los catalanes, con 202.448.906 cigarrillos consumidos, seguidos por los andaluces con 171.377.266. En cuanto al tabaco de entubar o liar se han consumido el año pasado 3.011.858  kilos, y el de pipa sigue siendo mucho más minoritario, pero, aún así fueron  344.748 kilos.

 

Un 80% de lo que por un cigarro son impuestos para el Estado

Conocidos los números del negocio del tabaquismo, ahora, veamos cuanto de rentable es para el Estado. Por cada euro que te gastas en tabaco, 80 céntimos van para el Estado. Por un lado,  por el IVA y por otro, por  el Impuesto Especial de las Labores del Tabaco. Según datos de Hacienda, por este último concepto en 2014 se recaudaron 6.661 millones de euros. Un 1,9% más que el año pasado, según los datos del informe de la Agencia Tributaria.

 La subida la atribuye a tres factores. 

“En primer lugar, se estabilizó el consumo de tabaco tras cinco años de fuertes caídas; en segundo lugar, el impacto positivo sobre la recaudación de 2014 de las subidas de la fiscalidad aprobadas en 2013; por último, porque se detuvo el proceso de sustitución de cigarrillos por otras labores del tabaco”. 

 

En palabras más claras, hay cierta contradicción entre el Comisionado del Mercado de Tabacos y Hacienda, porque sigue el descenso en la facturación, como hemos visto. No se ha estabilizado, sino que sigue cayendo lentamente año tras año. La verdadera razón, en consecuencia, está en la subida de los impuestos del tabaco. Hubo dos subidas del precio final  en 2014, por ejemplo, en julio este incremento supuso para el Estado la recaudación de 191 millones de euros. 

El año pasado, según estos datos de la Agencia Tributaria se vendieron en total  2.231 millones de cajetillas de tabaco. El precio medio por paquete se estableció en 4,43 euros, de ellos 3,49 se debieron a impuestos. Es decir, representó un 78,78% del precio final al consumidor. 

 

Otra fuente de ingresos para algunos, 1.300 millones de euros que se dejan de recaudar por el tabaco de contrabando

Ahora nos queda saber la otra cara de la moneda. Según los últimos datos  del Comité  Nacional de Prevención del Tabaquismo el Estado deja de recaudar unos 1.300 millones de euros anuales.  El 11,3% de los cigarrillos consumidos en España son ilegales, alcanzado un porcentaje del 40% en Andalucía y Extremadura.

Los expertos aseguran que la venta de este tipo de tabaco no está relacionada con la subida de su precio final de mercado, sino más bien con la permisividad o facilidad que se dé y los castigos a los infractores que se impongan.

Impacto del tabaquismo en la sanidad pública

Hasta el 24% de los españoles se declaran fumadores, según los datos del Comité Nacional de Prevención. Prácticamente, la cuarta parte de la población fuma.  Aunque hay pocos datos sobre el impacto que su consumo genera sobre las arcas públicas, sobre la sanidad. En 2009 esta institución calculó que las 5 enfermedades más comunes derivadas de esta adicción suponen anualmente 7.695 millones de euros. Curioso, más o menos igual a la cantidad recaudada. 

El estudio más reciente lo ha realizado un centro de salud de Zaragoza. Sus resultados se conocieron en el transcurso de unas jornadas desarrolladas en Barcelona. Entre sus conclusiones, no sólo el enganche al cigarrillo supone un gasto para los presupuestos de la administración, sino que, también, a las empresas al disparar las bajas laborales.

Veamos esta relación, según este trabajo, el coste sanitario de un fumador en España es un 56 % mayor que el de un no fumador. Así,  los enganchados al tabaco consumen servicios de salud por valor de 848,64 euros de media al año, además de estar 11 días de baja, mientras que los que no fuman cuestan 474,71 euros y están 7 días de baja.  

Pero, hay más, se calcula que el gasto indirecto que conlleva el tabaquismo a nivel nacional es de 8.760 millones de euros.Incluye el coste del absentismo laboral, la pérdida de la productividad o el pago de las labores de limpieza del humo de los cigarrillos.

Al final, se puede concluir que el tabaco es un negocio de grandes proporciones que genera un flujo de dinero millonario, tanto para las empresas como para el Estado. Quizás, evidentemente, el único que acaba perdiendo, de verdad, es el fumador y su entorno más cercano.

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