Para qué sirve el Colegio de Periodistas de Andalucía

Siempre he creído que la unión hace la fuerza, y lo sigo pensando. Pero, en determinadas ocasiones creo que algunos,  por razones que no termino de entender,  se aprovechan de ello. Me refiero, más concretamente, al Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía (CPPA)  o la Federación de Asociaciones de Prensa de España, FAPE. Ambas instituciones, sinceramente, en muy pocas ocasiones han demostrado su utilidad, por no decir prácticamente en ninguna.  En dos años y 5  meses del nacimiento oficial del Colegio Andaluz tan sólo han levantado algo la voz  en apenas una decena de  ocasiones. Para afirmar este dato tan rotundo  basta con visitar su web, la sección de actualidad, y repasando todas sus entradas publicadas se puede comprobar que de 70 noticias en únicamente 12 se hace algún tipo de denuncia sobre la precaria situación del gremio o el intrusismo. Un 17,14 % se refieren a estas cuestiones, incluyendo una queja sobre las acreditaciones del Teatro Falla en el Concurso de los Carnavales de Cádiz. El resto de informaciones son de  premios, cursos, o cuestiones de organización interna.

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Me sorprende que este Colegio el pasado 28 de noviembre  se autofelicite por la continuidad del Correo de Andalucía.Creía que era mérito de los propios trabajadores que supieron aguantar y ganar esta batalla para no perder sus empleos. De hecho, este medio con  90 profesionales  redujo su plantilla a 53, tras un ERE y el paso de unas manos a otras hasta que el grupo sevillano Morera & Vallejo lo compró por un euro y asumió las deudas anteriores. 

Lo curioso fue que el 2 de mayo de este mismo año se  emitía un comunicado donde se pedía que las direcciones de los medios sean ocupadas por periodistas, y se  ponía como ejemplo, el caso del citado diario. Al frente, el 26 de abril, nombraron director a David López Royo con estudios en Filosofía, Teología, Ciencias Políticas y Sociología, pero de periodismo nada de nada.

Una idea que comparto al 100 por cien, que las empresas periodísticas en cuanto al contenido de las mismas estén dirigidas por profesionales del gremio, ya que es la única posibilidad de que exista, aún siendo ilusa, un compromiso con la calidad y con el periodismo. Porque los periodistas en mayúsculas saben lo que es una noticia, y se supone que su criterio debe primar. Pero, qué papel desempeña el Colegio de Periodistas en esta defensa, de nuevo, demasiado tímido. Simplemente hace una petición que no va a ningún lugar, no se dirige a nadie con nombre ni apellido.

En ese mismo día, dicha institución ratifica el manifiesto de la FAPE por la Libertad de Prensa, cuya acción de protesta estrella era dejar tu avatar en las redes sociales en blanco. Sigo pensando que era una  medida cuanto menos ridícula a tenor de lo que está ocurriendo en nuestro país.  Una pataleta infantilizada, de eso no tengo dudas.

Es más, echo de menos que  alguna de estas instituciones autoproclamadas como adalides de la Libertad  de Expresión no pongan el grito en el cielo por lo acontecido en 19J, día de la coronación de Felipe VI, que por llevar una chapita con la bandera republicana ya no te dejaban circular libremente. Por no hablar que los agentes de seguridad retiraban cualquier símbolo que no fuera la banderita de España actual, incluido en las ventanas de cualquier empresa o domicilio.

En la Fape su última publicación es del 10 de junio y alude a unas jornadas sobre periodismo y democracia.  Y en la web del CPPA lo último editado es  de este viernes donde condenan, pero, sin tomar acciones, las palabras desafortunadas del cantaor Arcángel. Refiriéndose a que el artista se quejo de malas maneras a un grupo de periodistas que preguntaron al alcalde de Huelva por temas municipales cuando él estaba con ellos.

En fin, será que la  defensa de  este derecho es una pose interesada, y que tan sólo tienen derecho los periodistas titulados y en activo, para los demás  no tienen tan claro que exista. Ni rastro de denuncia o queja ante estos hechos que vulneraron   el artículo  20 de nuestra Constitución, el día de la Proclamación.

Y lo que más me preocupa  es que pretenden que estar colegiado sea una obligación para ejercer el periodismo, aunque no compartas su modo de hacer y de actuar por sumisa y tímida.  Incluso, ya lo han solicitado al Gobierno. De nuevo, una decepción más, pienso que el periodismo es una profesión liberal. Cierto es que para el ejercicio de una buena praxis profesional se necesita tener ética que pasa por un respeto al receptor y a la verdad.  Pero, de ahí a que estos compañeros hablen en nombre de todos, cuando se desconoce el número total de periodistas colegiados en Andalucía, o yo soy incapaz de encontrarlo, pues, no lo necesito porque yo tengo mi propio criterio, equivocado o no, y hasta título.

Tampoco, me parece de recibo firmar acuerdos comerciales con distintas empresas para que los asociados tengan descuentos, lo que conlleva que las distintos negocios o marcas ya tengan unos consumidores potenciales, y encima, con perfiles muy determinados. Lo menos que me provoca es sospecha, sospecha de un mercadeo y que cuanto más socios más descuentos. Unido a que se le presupone cierta distancia,  a un periodista con el mundo empresarial, qué ocurrirá cuando tengan que hablar mal de una de sus empresas conveniadas. Cuando se trata de algo tan serio como la defensa de una profesión en crisis no caben medias tintas ni tonterías varias.