Hasta llegar a la esclavitud

De nuevo, el Fondo Monetario Internacional recomienda al Gobierno Español bajar el salario mínimo. Afirma que de esta manera se animará la contratación de los jóvenes. Inicialmente, podría parecer una buena idea, si el empresario tiene que pagar menos al trabajador, podrá contratar a más profesionales, dos por el precio de uno. El problema no es ése, sino que ya en España el sueldo base es tan miserable que en 2011 se congeló, y se fijo desde entonces, en 645, 30 euros. Pues, al parecer con esta suma de dinero tan “ostentosa” una persona puede vivir, incluso, a lo mejor darse un pequeño caprichito, eso sí, de pobre. Pues, bien, hasta esto les molesta. Consideran que aún debería ser más bajo. Se ve con este cantidad les llega para independizarse, es decir, alquilar una habitación con suerte por 300 euros, comer poquito, únicamente las fiambreras de las abnegadas madres, vestirse de Cáritas o del mercadillo, esto es decisión personal,  pagar el móvil y la adsl, que internet es muy malo, y a lo mejor un día salir, eso dependerá de los gastos extras de ese mes, que  para eso se inventó el botellón.   paro-juvenil  

En fin, aunque, sea una obviedad, es una situación insostenible, donde muchos nos sentimos sin futuro. Directamente, el paro juvenil es alarmante, por encima del 55%. La solución no está en la precariedad laboral. Es cierto que todos tenemos que empezar, y ser un poquito humildes, pero, de ahí que nos exploten va un mundo, más que nada porque esto es la pescadilla que se muerde la cola. De hecho, esta presunta bajada nos perjudica a todos. Ya que  ¿para qué contratar a una persona con experiencia que tendría que pagarle más, si puedo tener un joven por bastante menos? La calidad del servicio para muchas empresas no es importante, sino únicamente el beneficio. De paso, dividimos más a la población, porque ahora  “el quítate tú para ponerme yo” es  entre los hijos y los padres, ambos en paro.

Lo peor es que, insistó, ni jóvenes ni mayores tienen futuro. Unos porque los explotarán y otros porque no se podrán incorporar en el mercado laboral, y todo esto a precio de saldo.

DEVALUAR A UN PAÍS

Es fácil, no se puede devaluar al euro, pero, sí la mano de obra, así dicen nos haremos competitivos, pero quiénes se beneficiarán. Evidentemente no los trabajadores, es decir, los ciudadanos corrientes que somos los que mantemos la economía diaria que no entiende de grandes números, sino de pequeñas cantidades que les permite vivir al de la tienda de tu esquina.

No puedo evitar ser pesimista, y me gustaría saber a que nos conduce todo esto. En verdad, lo intuyo a que cada vez las desigualdes sociales se acrecienten. Quizás, en el fondo de la cuestión esté la avaricia humana. Me imagino pensando al poder del dinero,ell de verdad, que se habrán creído estos de la clase media…se nos estaban descontrolando con eso del estado del bienestar….claro, cuando los pobres tienen el estómago lleno, sus energías las dedican a pensar y no a preocuparse por sobrevivir. No sé hasta que punto es la tesis del conspiranoico, pero, es lo que parece.

EL FONDO MONETARIO INTERNACIONAL Y SU GRAN EJEMPLO

Y por otro lado, me pregunto por qué obedecer al Fondo Monetario Internacional, los mismos que no vieron la crisis, los que proponen medidas que los Gobiernos aceptan a pesar de que empobrecen a los ciudadanos. Por no citar sus grandes escándalos, desde delitos sexuales a corruptelas o abuso de poder. En definitiva, como nos descuidemos un poco más acabaremos trabajando por un plato de comida y un techo, aunque, quizás ya está pasando y no nos hayamos dado cuenta.

010607-vivienda

 

Sinvergüenza ni ética, ORANGE

Hace unos  días tuve que llamar al departamento de atención al cliente de ORANGE, para que me  explicaran los pasos para dar de baja  los servicios contratados con esta operadora de telefonía. Porque, a pesar de que tienen su web, es imposible encontrar esta información, eso sí, darte de alta es facilísimo. La razón, no puede ser más triste, ya que el titular de la línea había fallecido. En ese momento, todo fueron palabras amables, incluso, llegaron a darme el pésame por la desgracia que está viviendo mi familia. Me indicaron que debía remitir un escrito, incluyendo, el certificado de defunción, para acreditar dicho fallecimiento, y que no habría ningún problema. Una vez recibida la carta, en 48 horas sería efectiva la baja. En esta misma llamada, me insistieron una y mil veces que  se  continuará con el contrato, y que simplemente, se debía solicitar un cambio de titularidad. Le dije que no porque ya estaba decidido,  por distintas circunstancias. Y le insistí en que me facilitarán la dirección correcta para remitir la documentación requerida. Puesto que a nadie se le escapa que darse se baja  de una compañía telefónica es desesperante.  Así que acudo a Correos, el pasado 31 de julio, y envió la carta a través de un certificado urgente con acuse de recibo. 8 días, me dicen que tardará. Y me resultó curioso que siendo urgente tardara tanto tiempo, pero, bueno, esto es un detalle. Su coste 5,86 euros. Ya que me quería asegurar que no escucharía aquello de “no tenemos constancia”.  Pero, de nada me sirvió.   Seis  días después, recibimos la tramitación de la baja de vuelta. La explicación que nos da  Correos es que el apartado no existe. Mi cara es de cuadro, siendo bien intencionada, pienso: me habré equivocado en un número, y de ahí el error.  

Pero, la realidad supera la ficción, y vuelvo a armarme de paciencia. Y de nuevo, me pongo en contacto con el servicio de atención al cliente de ORANGE. Tres llamadas tuve que realizar. En la primera directamente, cuando están verificando los datos, y preguntándome por el titular, y diciéndole que era un poco complicado que se pusiera al teléfono, porque había fallecido, me colgaron. La segunda, después de la correspondiente espera, me remite a otro número de teléfono. Por supuesto, ya no era un número gratuito, sino un 902 (concretamente, 902 011 195). Consultando el precio, 47 céntimos el primer minuto, y los siguientes a 37, en horario normal. Con lo cual, ya podéis imaginar su precio. Vamos, una pasada. Después, de más 10 minutos  espera, me pasan con un teleoperador. De nuevo, a explicar el problema que tenía, y viendo que los minutos pasaban y pasaban entre verificaciones, y demás, le suplicó que me dijera el apartado de correos correcto, sin más rollo, porque me iba a costar un dineral.    Me insiste que me lo tiene que volver a explicar por imperativo. Y en este momento, de verdad, descubro con impotencia, que el apartado de correos que me facilitaron inicialmente, 64.062, ni por asomo se parecía al verdadero, 35.120. Con lo cual, ya no tenía ninguna duda, no me había equivocado, porque me hubiera bailado algún número, pero, no todos. La conclusión, que saco de todo esto es que así va pasando los días y los días, y te siguen cobrando aunque ya ni utilices el servicio, por ejemplo, porque te hayas mudado, como es el caso. Y directamente, no obedece a ningún error, sino que fue intencionado, para que darte de baja de ORANGE se convierta en misión imposible. Para mí, es intolerable, de gran bajeza moral y ética, porque se están aprovechando de los bajos momentos por los que pasa una familia, en una situación como ésta. Creo que directamente su política empresarial es no de tener vergüenza, ni haberla conocido. En fin, a ver que pasa, porque hoy he vuelto a mandar la baja, otra vez, he pagado los 5,86 euros,  y ya me temo cualquier estratagema para no perder un cliente, aunque, por desgracia, éste haya muerto.