El precio del calor

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Desde que empezó este verano hemos estado inmersos en una ola continua de calor. Su precio es demasiado caro, las pérdidas en el campo ya son millonarias, prácticamente afectan a todos los cultivos, desde el olivar a los cítricos. Pero, también, hay otros daños que son más complicados de cuantificar, se sabe que en los animales las temperaturas altas les influye. Entre las consecuencias más graves está la muerte de miles de personas. En 2003 se estima que fueron unas 13.000 en España frente a las 4.500 por accidentes de tráfico.


 Que en verano hace calor, ya lo sabemos, pero qué ocurre cuando las olas de calor se suceden sin tregua durante semanas y semanas. De hecho, este  junio ha pasado a la historia como el mes de junio más caluroso desde que se  empezara a realizar registros de las temperaturas, desde finales del siglo XIX. Lo peor, ha sido que  en julio  se ha seguido batiendo el mismo récord.

Lo confirmaba el meteorólogo J. A. Maldonado en su blog. Dicho de otro modo, la ola de calor ha sido solo una desde el 26 de junio hasta ahora, con algunos días,  dependiendo de la geografía, con algún respiro. La temperatura  media en España  ha sido de 26,5 ºC, y ni siquiera el verano de 2003 lo ha superado. En aquel entonces, comenzó el 30 de julio y terminó oficialmente el 14 de agosto, con una media de 26,2 ºC. 

Tremendo es lo vivido en el Sur, según esta misma información. Destacan las temperaturas medias de Sevilla 28,2 ºC, Córdoba 28 ºC, Jaén 27,6 ºC y Murcia 27,2 ºC. Las jornadas más calurosas en sus horas diurnas correspondieron a Córdoba, con una media de las temperaturas máximas de 40,3 ºC, Sevilla con 38,9 ºC y Granada con 39,6 ºC.

La pregunta, entonces, que surge, es si este calor extremo, no sólo tiene un impacto en nuestra salud, sino, también, en la economía. Pensemos en el aire acondicionado o la agricultura, por ejemplo.

Impacto sobre los seres vivos

Aunque no terminemos de creerlo, pero, el calor extremo es el responsable de muchos muertes en el mundo. Los datos en Europa son increíbles. La Organización Mundial de la Salud echa la culpa de unas  70.000 muertes en este continente en 2003 a las elevadas temperaturas. De las que unas 6.500 se produjeron en España, aunque otras fuentes esta cantidad la suben hasta 13.000. Sea como sea  un número mucho más elevado que las que causadas por accidente de tráfico. En ese año murieron por  esa razón unas 4.480 víctimas, según la DGT.

En este 2015, las cifras, también, llaman la atención. Por ejemplo, en India y Pakistán se superan las 3.000 fallecimientos. El Gobierno francés ha dicho que esta ola de calor ya se ha cobrado la vida de unas 700 personas, en Bélgica se le atribuye  más de 400. En nuestro país, uno de los últimos recuentos se publicó a mediados de julio y se contabilizaban 144 hospitalizaciones donde la causa había sido el calor. Es más, se calcula que de media cada verano mueren unas 30  personas.

Así que en el mejor de casos, las altas temperaturas nos causan mal humor,  insomnio y apatía, se agravan algunas enfermedades que se ya se padecen.  Para comprenderlo mejor, basta estos datos recogidos por la Vanguardia el pasado 5 de mayo. Las olas de calor que vivieron los australianos  entre marzo y octubre de 2014 les costó 5.563 millones de euros, debido a la reducción de su productividad y a las bajas laborales.

Foto: Ferrán Pestaña
Foto: Ferrán Pestaña 

Flora y fauna

Por otro lado, obviamente, los humanos no somos los únicos seres vivos que habitan el planeta. Las plantas y los animales, también, sufren las consecuencias del calor extremo y prolongado. Los expertos advierten que provocan, al igual que en las personas, la muerte de los individuos más vulnerables. A lo que hay añadir otros daños más difíciles de contabilizar como el descenso en las producciones agrícolas y ganaderas. 

El peligro en las aves

Este descontrol en el termómetro puede tener daños devastadores en las aves, ya que acaba de terminar la época de reproducción, y a corto plazo puede provocar su fracaso. Las migratorias llegan en primavera para criar, y en verano terminan sus tareas reproductivas, unido a la sequía hacen que se pongan en peligro sus polluelos. Los adultos tienen que gastar más energías en busca de agua, lo que repercute en el número de descendientes. 

Algo similar ocurre con las que se alimentan de pastizal, al estar más secos son menos productivos y las aves tienen menos alimento. En paralelo van  las insectívoras que están ligadas a las flores. Como el calor afecta a la floración hay muchas menos porque se han secado, y por tanto, los insectos que viven de ellas, tampoco, están.  

Incluso, se prevé una merma en la producción de miel para este año de entre el 40% y el 60%. Entre las escasez de flores y que las abejas tienen que estar buscando agua para enfriar sus colmenas en vez de néctar, está claro que habrá una importante descenso en el sector de la apicultura. 

Las aves marinas, también, se ven afectadas. Al elevarse la temperatura del agua los bancos de peces se desplazan y acampan las medusas.  Lo curioso es que las que han hecho su hogar las ciudades tienen más posibilidades de sobrevivir, porque tienen un acceso mejor a la comida y al agua. 

Los mamíferos

Se comportan igual que los humanos ante el calor, muchos de ellos, como perros y gatos no pueden sudar, por lo que jadean, buscan la sombra y el contacto con el suelo o reducen su actividad física.Para ellos son muy peligrosas las altas temperaturas porque corren el riesgo de sufrir un golpe de calor.   Y en consecuencia, en determinado umbral sus organismos pueden dejar de funcionar y morir.

Los reptiles

Curioso es el efecto que el calor produce sobre los reptiles. A partir de los 32 ºC se favorece que nazcan más hembras frente a los varones, pudiéndose alterar el equilibrio entre ambos sexos. 

El delicado equilibrio de la naturaleza

Como hemos visto, la floración de las plantas se altera, por un lado se puede adelantar o por otro se marchitan, lo que repercute en los insectos, y estos en las aves que se alimentan de ellos, y éstas en los que forman parte de la dieta de otros. Además, el calor puede ayudar la aparición de especies invasoras o que determinadas especies se tengan que desplazar hacia el norte, hacia otras zonas para poder sobrevivir.

Al mismo tiempo, con tanto calor los niveles de evaporización se aceleran, lo que conlleva otro impacto no deseado como es un descenso en nuestros pantanos y ríos. El riesgo de incendios forestales, también, crece considerablemente, y por supuesto, cuanto más secos estén nuestros bosques más fácil arden.

Foto: Gabriel González. Con el  calor se favorece que nazcan más hembras que machos en los reptiles
Foto: Gabriel González

Impacto sobre la economía

Cosechas

Aún no ha terminado este caluroso verano, y ya existen estimaciones de daños. Por ejemplo, la Asociación Agraria  de Jóvenes Agricultores, Asaja, calcula que se ha producido una merma del 25% en la producción de girasol, al igual que otro 40% en la mandarina que ha tenido que adelantar su recogida, más otro descenso del 30% en la producción de cereal en Cataluña junto a otro 30% en la vendimia extremeña.

Pero, no acabamos aquí, UPA, la Unión  de Pequeños Agricultores, hablan que el calor ha causado estragos en otros cultivos como frutales, algodón, tomates o remolacha. Para hacernos una idea, en una información de Agroinforma se afirma  que en en los cítricos el calor supondrá unos 60 millones de euros en pérdidas. 

Mención especial merece el sector del olivar, el auténtico oro líquido de España, tanto calor hace que su fruto no está engordando adecuadamente, y su grosor no le permitirá ir a la mesa. Se estima que perderá hasta un 50% de la producción. Además, a este problema hay que añadir otro más, una bacteria que los está atacando, y que está poniendo en peligro su cosecha. Hasta el 70% del aceite virgen en el mundo procede de nuestro país y de Italia.

 Ganadería

A estas alturas las pérdidas tanto económicas como en la Naturaleza no han terminado. La ganadería se resiente. Así es más difícil encontrar pastos para los animales, y estos se han agotado antes de lo previsto. Ahora los productores tienen que completar la alimentación con más pienso, y esto supone un gasto extra. 

Pero, es que,  además, los ganadores tienen que buscar métodos para refrescar a su ganado para que sigan siendo productivos. Un ejemplo, las vacas con las altas temperaturas reducen sus litros de leche para la venta. 

Hostelería

Y aunque, todavía no hay estimaciones fiables, pero, es de lógica que cuando hace cuarenta grados  no nos vamos a sentar en una terraza de verano a tomarnos una cerveza con unas tapas. Este razonamiento lo ha hecho en la prensa el presidente de la Asociación de Restaurantes, Cafeterías y Bares de la Provincia de Jaén (Asostel), Antonio Lechuga. Y razón no le falta porque nuestra vida cotidiana se ve alterada, intentamos salir  a la calle lo más tarde posible. Por eso, en este verano se han perdido muchas ventas. 

Consumo eléctrico

Es de lógica, con estas elevadas temperaturas los aparatos de aire acondicionado no paran de funcionar, lo que ha provocado que el consumo eléctrico se dispare, de igual modo, como reconoce la Asociación de Fabricantes se está batiendo nuevos récords en las ventas de este tipo de máquinas. Se estima que cada año se venden más de un millón en España.

Estas dos realidades evidencia de nuevo las personas que sufren de pobreza energética, ya que no pueden permitirse pagar el mantenimiento de una temperatura de confort, ahora, tampoco, en verano. Por un lado, no disponen de dinero para comprar los ventiladores o aires acondicionados y por el otro, no puede encenderlo todo lo que necesitan por no poder hacer frente a la factura. El Instituto Nacional de Estadística dice que la sufren uno de cada diez hogares españoles, prácticamente dos millones de personas se encuentran en esta situación.

Volviendo al consumo eléctrico propiamente, en este verano se han vivido continuados picos de consumo. Por ejemplo, el pasado 7 de julio la Red Eléctrica de España informó que  demanda a llegó a los 40.105 MW, la mayor cifra de los últimos cuatro años en verano. No en vano, la demanda ha subido un 5,4% con respecto al mismo período del año pasado, es decir, en el mes de julio.

Foto: Javier Ignacio Acuña Ditzel
Foto: Javier Ignacio Acuña Ditzel

Los que se benefician

Y como todo tiene un lado bueno, los que están haciendo el agosto, nunca mejor dicho,  son los fabricantes de cubitos de hielo con un incremento del 40% de sus ventas con respecto a veranos considerados normales, y los heladeros con  un 20% más. Sólo en julio se han vendido mil millones de cubitos.

Aunque estos incrementos no parecen suficientes para compensar el alto precio que se paga por el calor, o mejor dicho, por el cambio climático, como atestigua la Comisión Europea. En su web Acción por el Clima se dice que si no hace nada por frenarlo, las olas de calor cada vez serán más frecuentes e intensas en el Sur de Europa, y que el Mediterráneo es cada vez más seco. En conclusión, parece que esto  solo acaba de empezar y sus consecuencias aún únicamente son estimaciones, y quizás no seamos verdaderamente conscientes de lo que se nos viene encima.

Foto: Manuel. Se disparan las ventas de hielo
Foto: Manuel

 

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