en INVESTIGACIONES, PERIODISMO DE DATOS

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No creas que vivir en la calle, no te puede pasar a ti. Así lo pensaron los 473 “sin techo” que han muerto en España en los últimos ocho años. Un 27% de ellas fallecieron al ser víctimas de alguna agresión. Hasta el 51% de este colectivo afirma haber sufrido alguna actuación violenta como robos, insultos o amenazas. En un estudio previo de 2006, se aseguraba que hasta en un 70% de los casos, sus cuerpecitos sin vida habían sido encontrados en espacios públicos. Su único pecado al ser preguntados por el porqué de estar en la calle hasta un 45% responde que perdieron sus trabajos, y un 26% por una separación. 

 Nuevo informe tremendo de una asociación sin ánimo de lucro que trabaja por los demás. En esta ocasión, se trata del Centro de Acogida de Assís, de ámbito catalán. Es un estudio aún sin publicar que algunos diarios han adelantado. De ahí, sale un titular bochornoso, cada cinco días muere un “sin techo” en España.  Unas 473 personas han fallecido desde año 2006.

Pronto, el 30 de este mes, se celebrará el Día Internacional de las Personas Sin Hogar, pero, qué sabemos de esta realidad. Por eso, me pregunto cuántas personas se encuentran en esta situación, cuáles son los perfiles,  aquí intuyo que nos podemos llevar una sorpresa al comprobar que esas personas antes tenían una “supuesta vida normal”, de las que trabajaban para pagar su hipoteca o alquiler, de las que comían todos los días…Y si este colectivo, además, de sufrir el desprecio y la pasividad social, también, es víctima de la violencia de la calle. No sólo eso, sino que me temo que encima desde las administraciones se insisten en criminalizarlos. Pienso en lo absurdo en las multas por buscar comida en los contenedores. Por qué cómo amenazar a alguien con quitarle dinero, cuando es, precisamente, eso es lo que no tienen, euros con los que vivir dignamente. Y para mayor colmo, ni siquiera,   va a pagarlo.

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Su número

Según los últimos datos publicados por el  Instituto Nacional de Estadística de 2012 en España existen 22.938 personas sin techo. Cifra que no es exacta porque tan sólo se han contabilizado a aquellos usuarios que han recibido algún tipo de ayuda en los centros asistenciales. En consecuencia,  se desconoce con certeza su cuantas son. Ya que pueden existir personas que jamás hayan acudido a este tipo de servicios.  Es más, las entidades privadas hablan que son alrededor de unas 30.000.

A lo que hay que sumar, según el informe Foessa 2008, cerca de 3.900.000 personas viven en condiciones indignas e inadecuadas.  Es decir, en  casas con graves problemas de habitabilidad y otras carencias. Pero, hay más, casi el 30% de los niños y niñas sufren las consecuencias de la pobreza y de los problemas relacionados con la vivienda  que viven sus familiares, como se recoge en el estudio de 2014.

Lo que me lleva a una primera conclusión, esta situación es peor de lo que ya parece. Tampoco, se acaba mendigando en la calle de  de un día a otro. La situación se va empeorando con el tiempo, hasta que un día, sin saber muy bien cómo, acabas durmiendo la primera noche bajo un cielo contaminado. Ya que normalmente es un cúmulo de circunstancias las que nos  conducen hasta aquí.

Teniendo en cuenta la  crisis que machaca a más españoles a diario y  sin compasión, no tengo dudas de que será una cantidad más elevada que la recogida por las fuentes oficiales.

Se cree que por cada 100.000 personas en España, hay 71 que no tienen donde vivir. Pero, vuelvo a lo mismo,  las redes familiares ayudan a resistir, pero, éstas están cada vez más debilitadas por un peso cada vez más elevado. Impiden  que los desahuciados acaben durmiendo en la calle. Tan sólo en 201338.961 familias perdieron sus casas, y yo me pregunto a dónde han ido.

Respuesta fácil, muchos a casa de amigos y familiares. Eso explicaría que un 3,3% de la población española tiene problemas de hacinamiento en sus viviendas Otros, quizás hayan conseguido alquilar algo. Pero, y los que no han podido hacer ni una cosa y ni la otra, sin duda, de “okupas” o en la calle. Lo que esté provocando que cada amanecer haya más personas que se despierten al raso, y que cuando se vuelva a realizar estadísticas, estoy segura,  el número de las personas sin hogar habrá aumentado.

Su perfil

En este punto, creo que algunos se llevarán una sorpresa. Para empezar, por sí no hemos caído en la cuenta, insistir en que cualquiera puede caer en “esta pescadilla que se muerde la cola”.  Y que nos  impide salir de ella.  El primer gran número  es que afecta fundamentalmente a los hombres, o al menos, es lo que se desprende de los datos oficiales.  De los 22.938 sin techo,  18.425 son varones y 4.513 son mujeres. 

La razón para esta descomunal diferencia de sexos, según apunta  Arrels Fundació está en que tradicionalmente los varones tienen más problemas para verbalizar sus problemas, frente a las mujeres que tienen más recursos para pedir ayuda. Y por otro lado, una realidad incuestionable para esta ong que las mujeres que acaban en la calle están en peores condiciones mentales y no se visualizan porque malviven de la prostitución. Terrible.

Contexto social. No proceden de hogares desestructurados

Así, el propio Instituto Nacional de Estadística reconoce que   la principal causa que los “sin techo” aluden para estar en la calle es la pérdida de un trabajo, y en tercer lugar,  una separación.

En 2012, de los datos que manejaban, un  54,2% son españoles y el 45,8% extranjeros. En cuanto, al contexto social de donde proceden. Las tres cuartas partes vivían con sus padres antes de cumplir los 18.  Es decir, no parece que vengan de hogares desestructurados. Una minoría habían pasado su infancia en una institución de acogida o con una persona que no era familiar directo.

Y otro dato para la reflexión, la mitad de ellos tienen hijos.

Formación. Casi todos tienen algún tipo de estudio, en su mayoría han superado los estudios secundarios

De los últimos datos publicados por el INE seguimos descubriendo que prácticamente  9 cada 10  personas sin hogar tienen estudios. Incluso, uno de cada diez son universitarios. Esto es,  no son personas sin ningún tipo de formación. Únicamente un escaso 6% declara no tener estudios.

Por edades

En cuanto al perfil por edades, la media de edad se sitúa a nivel nacional en  42, 7 años en 2012. Así que no creamos que son jóvenes o ancianos en su mayoría, sino personas de mediana edad que el sistema los ha descolgado.



Ya  tenemos nuestro retrato robot. En su mayoría se trata de un hombre con menos de 45 años, que no procede de un hogar descompuesto, con estudios medios, que ha perdido su trabajo o ha vivido una separación, y que posiblemente tenga hijos. Con esta descripción puede ser cualquier español.


Cómo sobreviven…

Ahora, me asalta otra pregunta, cómo sobreviven. Pues, también, he encontrado la respuesta. De los mismos datos se desprende que su principal fuente de ingresos son las prestaciones públicas, claramente insuficientes, porque les obliga a vivir en la calle. Éste tipo de ayuda las percibe entorno a un 32%, el resto tiene que buscarse la vida como puede.

Viendo este gráfico, creo que no somos tan generosos como nos creíamos.  Tan  sólo un 9,5% de estas personas consiguen sobrevivir de la gente que pasaba por esa esquinita. Más datos, se ha detectado que el 90% de ellos pernoctan en el mismo lugar todas las noches. En su mayoría en alojamientos colectivos.  Pero, existe hasta un 35,3% que duermen en espacios públicos como cajeros, metro o plazas.

Su salud
Autor: Sascha Kohlmann

Autor: Sascha Kohlmann

Sin duda alguna, lo más preocupante es el estado de salud de estas personas.  De hecho, Arrels Fundació afirma que la esperanza de vida de un sin techo es de 58 años, 20 menos que el resto de españoles. La calle mata, y envejece a las personas prematuramente.  En 2012, el 58,6 % de las personas sin hogar manifestaban no tener problemas de salud frente  a un 14,2% que decían encontrarse mal o muy mal.

El 30,7% de las personas manifiesta tener alguna enfermedad crónica, donde se incluyen las enfermedades mentales.

Respecto a hábitos de vida relacionados con la salud, el 86,4% de las personas sin hogar aseguraban no consumir alcohol o tener un consumo ligero de este tipo de droga.


Pero, sinceramente, este dato hay que ponerlo en cuarentena, porque  los que hemos convivido con personas adictas, sabemos que el primer muro a derribar para que el enfermo se cure es que  reconozca su enfermedad,  y a partir de ahí, trabajar para dejar atrás ese pasado. Por otro lado, poniéndome en su piel, y sin hacer apología de esta sustancia, quién no bebería para no ser consciente de esa realidad (frío, indiferencia, hambre, carencias, soledad) o directamente como evasión…Por eso, me pregunto si yo no iría corriendo a por un cartoncillo de vino para calentarme con el eurillo que me acaban de dar… o tú mismo.



A mi parecer la realidad, por tanto es bien distinta a este respecto. Y no porque lo diga yo, sino porque hay estudios de expertos que así lo avalan. En el documento titulado “Las personas sin hogar,  hoy” de Pedro José Cabrera y María José Rubio se habla de que hasta el 26% de los sin techo   de Madrid presentaban algún problema de esta índole y en Barcelona hasta un 48,4%.

Entre las características de este drama social está  que principalmente se da en las grandes urbes. Por eso decía anteriormente que el no tener casa es “una pescadilla que se muerde la cola”. El deterioro es tanto para la víctima y cada vez el pozo es mayor,  que son dignas de admiración, las que logran salir del hoyo.

Y a estos posibles problemas de alcoholismo lo que dificulta todavía más encontrar un trabajo, la llave para abandonar la calle, hay que sumar que al menos un 23% de este colectivo presenta alguna discapacidad. Cinco veces más que la población en general en edad similar. Además, tan sólo el 12 por ciento de ellas tienen el certificado que lo acredita, situación que complica su acceso a prestaciones sociales y al empleo protegido, según el estudio ’Exclusión Social y Discapacidad de 2014’, elaborado por RAIS una fundación de la ONCE.

Violencia callejera
Autor:Sascha Kohlmann

Autor:Sascha Kohlmann

Para mayor desgracia de estas personas, la calle es muy dura y en ella se ejerce una violencia injustificada sobre los más débiles.  Un  informe de la Fundació Mambré elaborado en 2.006 basado en la información recogida por los periódicos hablaba de que   murieron 85 personas sin hogar (80 hombres y 4 mujeres) con una media de edad de 47 años, en ese mismo año.  Siete de cada diez fueron encontradas ya cadáveres en espacios públicos, más de cuatro dormían a la intemperie y casi tres de cada diez en viviendas inadecuadas.  Sin palabras.

De los datos de 2012 del INE se desprende que el 51% de las personas de este segmento social habían sufrido alguna agresión o habían sido víctimas de algún delito, como insultos, amenazas, robos, incluso, timos.

Y sí aún puede existir  algo  más terrible, lo hay. En el estudio que citábamos al principio, el de Centro de Acogida de Assís, donde se afirmaba que desde 2006 hasta 2014 habían muerto 473 sin techo. De ellas, un 27% falleció al ser víctima de agresiones, un 8% de hipotermia  y un 14% sufrió un accidente al dejar el fuego encendido para protegerse  de las bajas temperaturas. Y todo esto puede ocurrir en la  esquina de tu casa,  mientras, que estamos calentitos en la comodidad de nuestro techo. Sin saber que esta realidad le puede tocar a cualquiera, que no están difícil acabar así.

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Violencia social
Autor:Sascha Kohlmann

Autor:Sascha Kohlmann

Además, este colectivo, quizás el más vulnerable, no sólo sufre en muchos casos el abandono social, sino que además, distintos informes advierten de su criminalización, y hasta cierto punto, persecución por parte de las administraciones públicas. Desde el portal de noticias europeas EuroXPress en una información de los periodistas J. Marcos y María Ángeles Fernández publicada este 14 de julio de 2014 se concluye que es este fenómeno avanza en Europa, y que España no se salva de esta tendencia. Afirman que desde los gobiernos locales o nacionales se les prohibe dormir, comer o guardar sus pocas pertenencias en lugares públicos, mendigar o rebuscar en los contenedores. En última instancia se trata de esconderlos para que no “afeen” las grandes ciudades. Éste es un ejemplo de la maldad humana.

Es más, casos como estos, también, ocurren en España. El Ayuntamiento de Barcelona decidió en 2005 castigar  los comportamientos que no consideraba cívicos, como vomitar, orinar, escupir, pintar graffitis, ejercer la prostitución o la venta ambulante o  mendigar. Sus  multas oscilan entre los 120 y los 3.000 euros.

 En 2013,   Madrid se sumó  a esta inhumanidad. Pena  con una sanción de entre 750 y 3.000 euros a quien pida limosna a la puerta de un centro comercial, a quien acampe, a quien haga malabarismos o a quien solicite servicios sexuales, o reparta papeles en semáforos.

Además, las propias comunidades de vecinos de las urbes utilizan  medidas disuasorias más o menos sutiles para evitar que en sus puertas haya “sin techo” o prostitutas callejeras que ejerzan. Conocidos son los polémicos pinchos colocados en jardineras y portales para que no puedan echarse a descansar. Incluso, en el Kilómetro Cero, en plena Puerta del Sol nos encontramos con que en su fuente central  diseñada como un banco circular donde la gente se podía sentar, apoyados en un escalón de unos 20 centímetros. Alguien pensó  entre 1985 y 2009, que allí podían dormir los mendigos y decidió llenar de tierra y flores el foso y colocar sobre el banco una corona de espinas.

Pero, en Barcelona, también, han copiado este tipo de arquitectura. Se  multiplican los bancos anti-mendigos colocados en 2009, alféizares de ventanas inclinados y diversos obstáculos en garajes y portales.



En fin, una vergüenza, porque la solución no está en este tipo de acciones, sino en políticas sociales que ayuden a las personas sin recursos a salir de la calle. Un círculo vicioso porque cuanto más tiempo estás en esta situación más difícil es superarla. Las depresiones o los problemas de salud día a día se agravan y el deterioro físico y mental es más grave,  lo que dificulta la salida sin ningún tipo de ayuda externa.

Y como siempre, las políticas públicas son insuficientes, y tienen que llegar las ongs a donde el Estado no llega. Porque no tiene la suficiente sensibilidad o directamente considera que no tendrá rédito político, y si se acuerda de estas situaciones será en época de elecciones. Entonces,  comienza la ristra de promesas y la subasta para arrancar un voto. Mientras, el resto de los cuatro años de mandato no actuará para acabar con ninguna  injusticia social. Así es el sistema en el que vivimos, las personas no son importantes, sino las macronúmeros y sus beneficios para unos pocos.

Autor:Chris Stephenson

Autor:Chris Stephenson

 Fuentes y referencias consultadas

(1.) Informes del Centro de Acogida Assís

(2.)Informe el Reto de alojar a la marginalidad de la pobreza extrema. Fundación Encuetro

(3.)Informe sobre la violencia directa, cultural y estructural contra los “sin techo”

(4.) Informe sobre violencia sobre los “sin techo”. 2006 (PDF)

(5.) La criminalización de los “sin techo” avanza en Europa

(6.) Campaña de sensibilización Cáritas Diocésanas

(7.)Informe Foessa

(8.)Informe sobre la Exclusión Social y la Discapacidad

(9.) Encuesta INE 2012

(10.) Informe sobre alcoholismo. Las personas sin hogar, hoy

(11.)Información práctica sobre las personas “sin techo”

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mariela
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mariela

HOLA,AHORA ESTOY EN ESTA SITUASION.SIEMPRE ME PREGUNTABA DONDE VIVE ESTA HJENTE,COMO SOBREVIVE…LA SEMANA QUE VIENE YO Y MI FAMILIA TENEMOS QUE VIVIR EN LA CALLE,NO PUEDO PAGAR EL ALQUILER.ME HE PASADO POR SERVICIOS SOCIALES,CARITAS,CRUZ ROJA,INEM…Y NADA,TENGO QUE ESPERAR PARA AYUDA URGENTE COMO MINIMO UN MES,PARA LA AYUDA SOCIAL 6 .Y HASTA ENTONCES A LA CALLE.PASO POR LAS CALLES Y NO VEO NADIE,NO ENTIENDO,SOMOS 3 MIEMBROS..ALGEN ME PUEDE EXSPLICAR QUE PASA…!?