Sectas, tan adictivas como las drogas


Hasta 400.000 personas son víctimas de las sectas en España. Es decir, un 0,8% de la población pertenece a este tipo de grupos, capaces de anular la personalidad y la voluntad de las personas. Según los expertos en la materia, al calor de la crisis han nacido una veintena de nuevas sectas. Aunque no existe consenso en cuanto a su número, los últimos datos hablan que existen sobre unas 350 operando en nuestro territorio, sin contar las satánicas o las derivadas del islam. 


A mediados de este pasado mes de octubre la agencia de noticias Europa Press daba un número, en España  existen entre 300.000 y 400.000 personas que pertenecen a sectas que operan en nuestros país. Éste será nuestro punto de partida, porque detrás de esta cifra se esconden una serie de preguntas, cómo que es una secta exactamente, cómo actúan o cuántas hay. Incluso, si hay personas que por sus características son más vulnerables o no a este tipo de organizaciones.

Autor:Amio Cajander

Autor:Amio Cajander

Qué son las sectas

Lo primero si acudimos al diccionario para definir lo que significa esta palabra nos encontramos con 3 acepciones:

1. Conjunto de seguidores de una parcialidad religiosa o ideológica.

2. Doctrina religiosa o ideológica que se diferencia o se independiza de otra.

3. Conjunto de creyentes en una doctrina particular o de fieles a una religión que el hablante considera falsa.

La verdad que no aclara mucho, únicamente, es llamativo que su consideración depende del emisor. Es decir, por ejemplo, los católicos podrían considerar secta a toda aquella creencia que no se ajuste a su doctrina. Y por otro lado, para que exista una secta tiene que haber un grupo de seguidores.

Si hacemos una búsqueda en la red, nos encontramos que hay 314.000 entradas que tratan de definir exactamente que es. La discusión está servida porque no para todos los expertos la palabra secta  significa igual.

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Está claro que es  un término  ambiguo,  que da pie a la subjetividad.  En verdad, lejos de estas cuestiones semánticas, lo que nos preocupa son las denominadas sectas destructivas. El doctor en psicología de la Universidad de Barcelona, Pepe Rodríguez,  las define como:

“Como aquel grupo o dinámica grupal que en su captación o adoctrinamiento utiliza técnicas de persuasión  coercitiva que propicien la destrucción de la personalidad previa del adepto o la dañen severamente.”

También, añade que se rompen los lazos afectivos y de comunicación con su entorno social habitual y consigo mismo.

Este profesor con más 25 años de experiencia en este campo relaciona secta con adicción, y habla de sectadependencia. Va a más allá,  concluye que sus efectos son tan nocivos  sobre el individuo, adepto, como los de que cualquier droga. Recoge para ello las palabras del especialista,  Rozanne W. Faulkner, sobre las adicciones, incluyendo “sustancias” o “proceso”, con la vista puesta en la dinámica de las sectas:

«Un trastorno serio y progresivo que implica la autoadministración repetitiva de una sustancia o un proceso para evitar las percepciones de la realidad a través de la manipulación de los procesos del sistema nervioso”

Habla de que, en consecuencia,  se produce un daño en el equilibrio del funcionamiento bioquímico del organismo . Incluso, de una pérdida de habilidad para relacionarse con el mundo exterior.

Es decir, que la pertenencia a determinadas sectas no es un problema mundano, sino muy grave, que necesita de un enfoque serio.

Auto: José María Mateo

Auto: José María Mateo

 Decálogo de los grupos sectarios

Visto lo visto, ya sabemos que las sectas pueden conducir a sus adeptos a sufrir un grave deterioro psicológico, social, familiar y hasta económico. Por eso, el siguiente paso será determinar las  características de estos grupos que tanto poder ejercer sobre sus adeptos.

Para empezar, todas tienen en común su Autonomía. Es decir, rechazan los valores sociales establecidos. Son sustituidos por los de la comunidad. Así se conservan puros, salvados, perfectos. Y por supuesto, poseedores de la Verdad Absoluta.

Salvacionismo,  esto es los que están dentro son los elegidos para una vida eterna mejor. Tan sólo ellos conocen la verdadera revelación de Dios.

Fraternidad y culto emocional. A través de esa hermandad entre los miembros, unos cultos pasionales, llenos de cantos, y testimonios de sus experiencias van creando una dependencia del líder o del grupo.

Militarismo voluntario. Se entra libremente, aunque, en posteriores etapas del adepto no es fácil escapar de ella. Es necesario estar dispuesto a realizar sacrificios y vivir conforme a unas fuertes normas éticas.

Exclusividad. Una entrega sin condiciones al grupo, por encima, de familia, de amigos, de todo. No quieren contaminarse con el mundo al que califican lugar de tinieblas.

Temor y Moralismo: Frecuentemente no actúan por amor, sino por miedo a la condena eterna.

Autoritarismo y Obediencia. Fe ciega en el grupo o en el líder que los conduce a la perfección.

Perfeccionamiento Individualista. Tan simple como que les ofrecen al adepto una vida eterna feliz, para ello, no hay que contaminarse con los placeres de la vida terrenal. Todo lo placentero es malo, y por tanto, te sobran las riquezas, el lujo…El mundo es perverso, y por tanto, está condenado.

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Perfil del adepto

Para saber cuál es el perfil de la persona que está dentro de un grupo sectario, volvamos al profesor Pepe Rodríguez, convertido en esta ocasión, en experto de cabecera. Es claro. Cualquiera puede entrar en ellas, lo único es que deben contactarnos en el momento adecuado. 

Por su parte, el sacerdote diocesano de Zamora, Luis de Santamaría del Río, confirma lo dicho anteriormente, pero, añade que ese momento de crisis existencial suele producirse por norma general sobre los cuarenta años. Ofrecen a las víctimas aquello que necesitan oír, en un momento “delicado” y que los hace más vulnerables a estos mensajes.

Número de adeptos en España

Lo que enlaza con una información publicada por el Observatorio de la Laicidad el 6 de septiembre de 2011 donde hablaba del mismo número captadas por las sectas en España que en la actualidad, exactamente, 370.000 personas. Incide en que las sectas han crecido  al tiempo que la crisis ha disparado el paro,  la desigualdad y la desesperación de muchos ciudadanos. 

Es decir, el 0,8% de la población están sometidas por alguna de estas organizaciones. Advierten, además, que han cambiado en cuanto a su apariencia, pero, no en cuanto a sus objetivos, dominar al individuo y obtener su dinero y poder.  

Cómo actúan los grupos sectarios

Para captarte se sirven de alguien que ya esté dentro como un amigo o un cebo atractivo como un empleo.  Sus métodos son muy variopintos y estudiados. Recuerdo el caso cercano de una secta que a los niños de barrio les ofrecía meriendas entre juegos y juegos para su posterior captación. En principio, una acción sin maldad, pero que alertó a los padres quienes consiguieron que finalmente se marcharan de la zona.

 Poco a poco te van introduciendo, sin caer en la cuenta de ello, incluso, algunas de ellas emplean multitud de informes que les da la razón. Por ejemplo, la Cienciología, condenada por estafa en Francia. Todo lo vale. La víctima tan sólo se da cuenta de ese control cuando sale de esa maraña de confusión.

350 sectas activas

En las Jornadas sobre “la realidad de las sectas y la nueva religiosidad” organizadas por la Conferencia Episcopal y celebradas este mismo año se afirma que hay 350 sectas, derivadas del  cristianismo, actuando en nuestro país.  Pero,  quedan por contabilizar los grupos satánicos, estimados en unos 70, las islámicas, o las derivadas del vudú, de las cuales no se disponen de datos oficiales.

Sigamos buscando. En 2011, el Observatorio de la Laicidad divulgaba otros datos, muy diferentes. Decía que estaban operando unos 100 grupos, a los que se podía sumar otros 40 que no estaban muy claros.  Citaba como fuente la Asociación Internacional de Estudios Sectarios. También, afirmaba que desde comenzó la crisis hasta esa fecha habrían nacido una veintena de sectas nuevas, no sólo vinculadas a dios, sino a la sanación, la autoayuda o autorrealización personal.

Autor: Edmundo Magaña

Autor: Edmundo Magaña

En cuanto los grupos satánicos,  alertaba su número estaba creciendo. Los Cuerpos de Seguridad del Estado tenían localizadas al menos 61 sectas de este tipo, un 35% más que hace 10 años y casi el doble que hace 20. Reunirían a más de 150.000 personas, según fuentes policiales.  Entre sus prácticas: sacrificios de sangre, robo de cadáveres, ritos sexuales, magia negra, vudú, canibalismo, extorsiones y acoso a los adeptos.

En conclusión, no podemos determinar un número exacto y concluyente, pero, sí sentenciar de que es más frecuente de lo que intuimos inicialmente. La dificultad está en que prácticamente no existen denuncias, y la víctima no es consciente de que lo es. Además, es difícil demostrar para un abogado que se ha cometido un delito, cuando  es un acto  voluntario donde el adepto ha querido  donar parte de su patrimonio. A no ser que se esté incurriendo en otros tipos de delitos como el abuso a menores u otras cuestiones más escabrosas.

Casos más significativos

Autor. Arjan Veen

Autor. Arjan Veen

A estas alturas,  ya hemos llegado a la conclusión de que las hay para todos los gustos y creencias. Una de las sectas más curiosas y no por ello menos perniciosa es la del Palmar de Troya. Llegó a santificar al dictador Franco.

Entre las sectas más absurdas, está los “Defensores de Cristo”. Su líder Ignacio González de Arriba, un español, que operaba en México,   ofrece compartir entre sus seguidores compartir 343 poderes. Entre ellos, ir y volver del cielo y del infierno, crear un corazón nuevo o tener una fuerza superior a la de Sansón. Casi nada. A parte de la locura,  estafó a una enferma 120.000 pesos por una curación que nunca llegó.

La Iglesia Nueva Generación Internacional dentro de sus ritos roció con aceite y jugo de uva 23 piezas arqueológicas de 3.000 años de antigüedad.

Las más mortales

Lo peor es que las hay, también, autodestructivas. Aquí, al final la pertenencia a la secta se paga con la vida. De vez en cuando saltan a los medios terribles historias. En 1997, ante la llegada del cometa Hale-Bopp, el líder de las Puertas del Cielo, Applewhite,  convenció a 38 de sus seguidores a suicidarse  de manera que sus almas subirían a una nave espacial que ellos creían que se encontraba detrás del cometa. Y así lo hicieron, los 39 cadáveres fueron encontrados en un rancho de Santa Fe (California). Este hecho conmocionó al mundo.

Pero, ha habido más suicidios colectivos, por ejemplo, 800 seguidores, entre ellos 80 niños,  de la secta “La Restauración de los Diez Mandamientos”, liderada por Joseph Kibweteere se encerraron en su iglesia, tapiaron las ventanas y se prendieron fuego en marzo del 2000, en Kanunga, Uganda.   Así nadie se podría arrepentir y huir.Creían que la Virgen se les iba a aparecer y los llevaría al cielo.

De momento, ninguna ha superado el penoso récord del Templo del Pueblo. En 1978,  en la  Guyana murieron  914 personas, lideradas por el estadounidense Jim Jones. Habían acabado con su vida ingiriendo cianuro.

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Jim Jones, responsable de la Tragedia de Jonestown

Otra de las sectas más peligrosa de la historia, la de David Koresh. En 1993,   sus  88 seguidores murieron en el incendio de la fortaleza de Waco (Texas). Un año después, la Orden del Templo Solar, 53  fanáticos se quitaron la vida. Los cadáveres carbonizados presentaban orificios de bala y huellas de inyecciones. Se habla de un suicidio colectivo, pero algunos de sus miembros pudieron ser asesinados.

Autor: thierry ehrmann

Autor: thierry ehrmann

También, sobrecogió a la opinión pública el caso de  la secta Aum Shinrikyō. Cuando decidieron atacar el metro de Tokio con un  gas venenoso. Murieron 12 personas y alrededor de 1000 resultaron heridas. Fue el mayor ataque de una secta contra personas ajenas a ellas.


La conclusión final a la que llego es que es un fenómeno preocupante y   complejo, al de que debemos prestar atención.   Sus  consecuencias sobre la víctima son atroces, destrozan familias y vidas literalmente. Sin embargo, no son vistas como lo son, organizaciones delictivas que anulan al adepto que cae sobre su red. A veces son vistas como grupos de locos y nada más, cuando en realidad son un negocio donde un loco-cuerdo  juega con la vida de las personas. Terrible.



Fuentes y referencias

(1.) Red Iberoamericana (2.) Datos del Observatorio de la Laicidad (3). Sectas peligrosas (4.) Preguntas frecuentes sobre las sectas (5.) Características de las sectas (6.) Atención y Estudios de Sociopatías (7.) Actualidad de las sectas (8.) Sectas de la A a la Z Si te ha gustado este artículo y quieres colaborar, puedes hacerlo aquí:
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Los más pobres entre los pobres, los “sin techo”

No creas que vivir en la calle, no te puede pasar a ti. Así lo pensaron los 473 “sin techo” que han muerto en España en los últimos ocho años. Un 27% de ellas fallecieron al ser víctimas de alguna agresión. Hasta el 51% de este colectivo afirma haber sufrido alguna actuación violenta como robos, insultos o amenazas. En un estudio previo de 2006, se aseguraba que hasta en un 70% de los casos, sus cuerpecitos sin vida habían sido encontrados en espacios públicos. Su único pecado al ser preguntados por el porqué de estar en la calle hasta un 45% responde que perdieron sus trabajos, y un 26% por una separación. 

 Nuevo informe tremendo de una asociación sin ánimo de lucro que trabaja por los demás. En esta ocasión, se trata del Centro de Acogida de Assís, de ámbito catalán. Es un estudio aún sin publicar que algunos diarios han adelantado. De ahí, sale un titular bochornoso, cada cinco días muere un “sin techo” en España.  Unas 473 personas han fallecido desde año 2006.

Pronto, el 30 de este mes, se celebrará el Día Internacional de las Personas Sin Hogar, pero, qué sabemos de esta realidad. Por eso, me pregunto cuántas personas se encuentran en esta situación, cuáles son los perfiles,  aquí intuyo que nos podemos llevar una sorpresa al comprobar que esas personas antes tenían una “supuesta vida normal”, de las que trabajaban para pagar su hipoteca o alquiler, de las que comían todos los días…Y si este colectivo, además, de sufrir el desprecio y la pasividad social, también, es víctima de la violencia de la calle. No sólo eso, sino que me temo que encima desde las administraciones se insisten en criminalizarlos. Pienso en lo absurdo en las multas por buscar comida en los contenedores. Por qué cómo amenazar a alguien con quitarle dinero, cuando es, precisamente, eso es lo que no tienen, euros con los que vivir dignamente. Y para mayor colmo, ni siquiera,   va a pagarlo.

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Su número

Según los últimos datos publicados por el  Instituto Nacional de Estadística de 2012 en España existen 22.938 personas sin techo. Cifra que no es exacta porque tan sólo se han contabilizado a aquellos usuarios que han recibido algún tipo de ayuda en los centros asistenciales. En consecuencia,  se desconoce con certeza su cuantas son. Ya que pueden existir personas que jamás hayan acudido a este tipo de servicios.  Es más, las entidades privadas hablan que son alrededor de unas 30.000.

A lo que hay que sumar, según el informe Foessa 2008, cerca de 3.900.000 personas viven en condiciones indignas e inadecuadas.  Es decir, en  casas con graves problemas de habitabilidad y otras carencias. Pero, hay más, casi el 30% de los niños y niñas sufren las consecuencias de la pobreza y de los problemas relacionados con la vivienda  que viven sus familiares, como se recoge en el estudio de 2014.

Lo que me lleva a una primera conclusión, esta situación es peor de lo que ya parece. Tampoco, se acaba mendigando en la calle de  de un día a otro. La situación se va empeorando con el tiempo, hasta que un día, sin saber muy bien cómo, acabas durmiendo la primera noche bajo un cielo contaminado. Ya que normalmente es un cúmulo de circunstancias las que nos  conducen hasta aquí.

Teniendo en cuenta la  crisis que machaca a más españoles a diario y  sin compasión, no tengo dudas de que será una cantidad más elevada que la recogida por las fuentes oficiales.

Se cree que por cada 100.000 personas en España, hay 71 que no tienen donde vivir. Pero, vuelvo a lo mismo,  las redes familiares ayudan a resistir, pero, éstas están cada vez más debilitadas por un peso cada vez más elevado. Impiden  que los desahuciados acaben durmiendo en la calle. Tan sólo en 201338.961 familias perdieron sus casas, y yo me pregunto a dónde han ido.

Respuesta fácil, muchos a casa de amigos y familiares. Eso explicaría que un 3,3% de la población española tiene problemas de hacinamiento en sus viviendas Otros, quizás hayan conseguido alquilar algo. Pero, y los que no han podido hacer ni una cosa y ni la otra, sin duda, de “okupas” o en la calle. Lo que esté provocando que cada amanecer haya más personas que se despierten al raso, y que cuando se vuelva a realizar estadísticas, estoy segura,  el número de las personas sin hogar habrá aumentado.

Su perfil

En este punto, creo que algunos se llevarán una sorpresa. Para empezar, por sí no hemos caído en la cuenta, insistir en que cualquiera puede caer en “esta pescadilla que se muerde la cola”.  Y que nos  impide salir de ella.  El primer gran número  es que afecta fundamentalmente a los hombres, o al menos, es lo que se desprende de los datos oficiales.  De los 22.938 sin techo,  18.425 son varones y 4.513 son mujeres. 

La razón para esta descomunal diferencia de sexos, según apunta  Arrels Fundació está en que tradicionalmente los varones tienen más problemas para verbalizar sus problemas, frente a las mujeres que tienen más recursos para pedir ayuda. Y por otro lado, una realidad incuestionable para esta ong que las mujeres que acaban en la calle están en peores condiciones mentales y no se visualizan porque malviven de la prostitución. Terrible.

Contexto social. No proceden de hogares desestructurados

Así, el propio Instituto Nacional de Estadística reconoce que   la principal causa que los “sin techo” aluden para estar en la calle es la pérdida de un trabajo, y en tercer lugar,  una separación.

En 2012, de los datos que manejaban, un  54,2% son españoles y el 45,8% extranjeros. En cuanto, al contexto social de donde proceden. Las tres cuartas partes vivían con sus padres antes de cumplir los 18.  Es decir, no parece que vengan de hogares desestructurados. Una minoría habían pasado su infancia en una institución de acogida o con una persona que no era familiar directo.

Y otro dato para la reflexión, la mitad de ellos tienen hijos.

Formación. Casi todos tienen algún tipo de estudio, en su mayoría han superado los estudios secundarios

De los últimos datos publicados por el INE seguimos descubriendo que prácticamente  9 cada 10  personas sin hogar tienen estudios. Incluso, uno de cada diez son universitarios. Esto es,  no son personas sin ningún tipo de formación. Únicamente un escaso 6% declara no tener estudios.

Por edades

En cuanto al perfil por edades, la media de edad se sitúa a nivel nacional en  42, 7 años en 2012. Así que no creamos que son jóvenes o ancianos en su mayoría, sino personas de mediana edad que el sistema los ha descolgado.



Ya  tenemos nuestro retrato robot. En su mayoría se trata de un hombre con menos de 45 años, que no procede de un hogar descompuesto, con estudios medios, que ha perdido su trabajo o ha vivido una separación, y que posiblemente tenga hijos. Con esta descripción puede ser cualquier español.


Cómo sobreviven…

Ahora, me asalta otra pregunta, cómo sobreviven. Pues, también, he encontrado la respuesta. De los mismos datos se desprende que su principal fuente de ingresos son las prestaciones públicas, claramente insuficientes, porque les obliga a vivir en la calle. Éste tipo de ayuda las percibe entorno a un 32%, el resto tiene que buscarse la vida como puede.

Viendo este gráfico, creo que no somos tan generosos como nos creíamos.  Tan  sólo un 9,5% de estas personas consiguen sobrevivir de la gente que pasaba por esa esquinita. Más datos, se ha detectado que el 90% de ellos pernoctan en el mismo lugar todas las noches. En su mayoría en alojamientos colectivos.  Pero, existe hasta un 35,3% que duermen en espacios públicos como cajeros, metro o plazas.

Su salud
Autor: Sascha Kohlmann

Autor: Sascha Kohlmann

Sin duda alguna, lo más preocupante es el estado de salud de estas personas.  De hecho, Arrels Fundació afirma que la esperanza de vida de un sin techo es de 58 años, 20 menos que el resto de españoles. La calle mata, y envejece a las personas prematuramente.  En 2012, el 58,6 % de las personas sin hogar manifestaban no tener problemas de salud frente  a un 14,2% que decían encontrarse mal o muy mal.

El 30,7% de las personas manifiesta tener alguna enfermedad crónica, donde se incluyen las enfermedades mentales.

Respecto a hábitos de vida relacionados con la salud, el 86,4% de las personas sin hogar aseguraban no consumir alcohol o tener un consumo ligero de este tipo de droga.


Pero, sinceramente, este dato hay que ponerlo en cuarentena, porque  los que hemos convivido con personas adictas, sabemos que el primer muro a derribar para que el enfermo se cure es que  reconozca su enfermedad,  y a partir de ahí, trabajar para dejar atrás ese pasado. Por otro lado, poniéndome en su piel, y sin hacer apología de esta sustancia, quién no bebería para no ser consciente de esa realidad (frío, indiferencia, hambre, carencias, soledad) o directamente como evasión…Por eso, me pregunto si yo no iría corriendo a por un cartoncillo de vino para calentarme con el eurillo que me acaban de dar… o tú mismo.



A mi parecer la realidad, por tanto es bien distinta a este respecto. Y no porque lo diga yo, sino porque hay estudios de expertos que así lo avalan. En el documento titulado “Las personas sin hogar,  hoy” de Pedro José Cabrera y María José Rubio se habla de que hasta el 26% de los sin techo   de Madrid presentaban algún problema de esta índole y en Barcelona hasta un 48,4%.

Entre las características de este drama social está  que principalmente se da en las grandes urbes. Por eso decía anteriormente que el no tener casa es “una pescadilla que se muerde la cola”. El deterioro es tanto para la víctima y cada vez el pozo es mayor,  que son dignas de admiración, las que logran salir del hoyo.

Y a estos posibles problemas de alcoholismo lo que dificulta todavía más encontrar un trabajo, la llave para abandonar la calle, hay que sumar que al menos un 23% de este colectivo presenta alguna discapacidad. Cinco veces más que la población en general en edad similar. Además, tan sólo el 12 por ciento de ellas tienen el certificado que lo acredita, situación que complica su acceso a prestaciones sociales y al empleo protegido, según el estudio ’Exclusión Social y Discapacidad de 2014’, elaborado por RAIS una fundación de la ONCE.

Violencia callejera
Autor:Sascha Kohlmann

Autor:Sascha Kohlmann

Para mayor desgracia de estas personas, la calle es muy dura y en ella se ejerce una violencia injustificada sobre los más débiles.  Un  informe de la Fundació Mambré elaborado en 2.006 basado en la información recogida por los periódicos hablaba de que   murieron 85 personas sin hogar (80 hombres y 4 mujeres) con una media de edad de 47 años, en ese mismo año.  Siete de cada diez fueron encontradas ya cadáveres en espacios públicos, más de cuatro dormían a la intemperie y casi tres de cada diez en viviendas inadecuadas.  Sin palabras.

De los datos de 2012 del INE se desprende que el 51% de las personas de este segmento social habían sufrido alguna agresión o habían sido víctimas de algún delito, como insultos, amenazas, robos, incluso, timos.

Y sí aún puede existir  algo  más terrible, lo hay. En el estudio que citábamos al principio, el de Centro de Acogida de Assís, donde se afirmaba que desde 2006 hasta 2014 habían muerto 473 sin techo. De ellas, un 27% falleció al ser víctima de agresiones, un 8% de hipotermia  y un 14% sufrió un accidente al dejar el fuego encendido para protegerse  de las bajas temperaturas. Y todo esto puede ocurrir en la  esquina de tu casa,  mientras, que estamos calentitos en la comodidad de nuestro techo. Sin saber que esta realidad le puede tocar a cualquiera, que no están difícil acabar así.

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Violencia social
Autor:Sascha Kohlmann

Autor:Sascha Kohlmann

Además, este colectivo, quizás el más vulnerable, no sólo sufre en muchos casos el abandono social, sino que además, distintos informes advierten de su criminalización, y hasta cierto punto, persecución por parte de las administraciones públicas. Desde el portal de noticias europeas EuroXPress en una información de los periodistas J. Marcos y María Ángeles Fernández publicada este 14 de julio de 2014 se concluye que es este fenómeno avanza en Europa, y que España no se salva de esta tendencia. Afirman que desde los gobiernos locales o nacionales se les prohibe dormir, comer o guardar sus pocas pertenencias en lugares públicos, mendigar o rebuscar en los contenedores. En última instancia se trata de esconderlos para que no “afeen” las grandes ciudades. Éste es un ejemplo de la maldad humana.

Es más, casos como estos, también, ocurren en España. El Ayuntamiento de Barcelona decidió en 2005 castigar  los comportamientos que no consideraba cívicos, como vomitar, orinar, escupir, pintar graffitis, ejercer la prostitución o la venta ambulante o  mendigar. Sus  multas oscilan entre los 120 y los 3.000 euros.

 En 2013,   Madrid se sumó  a esta inhumanidad. Pena  con una sanción de entre 750 y 3.000 euros a quien pida limosna a la puerta de un centro comercial, a quien acampe, a quien haga malabarismos o a quien solicite servicios sexuales, o reparta papeles en semáforos.

Además, las propias comunidades de vecinos de las urbes utilizan  medidas disuasorias más o menos sutiles para evitar que en sus puertas haya “sin techo” o prostitutas callejeras que ejerzan. Conocidos son los polémicos pinchos colocados en jardineras y portales para que no puedan echarse a descansar. Incluso, en el Kilómetro Cero, en plena Puerta del Sol nos encontramos con que en su fuente central  diseñada como un banco circular donde la gente se podía sentar, apoyados en un escalón de unos 20 centímetros. Alguien pensó  entre 1985 y 2009, que allí podían dormir los mendigos y decidió llenar de tierra y flores el foso y colocar sobre el banco una corona de espinas.

Pero, en Barcelona, también, han copiado este tipo de arquitectura. Se  multiplican los bancos anti-mendigos colocados en 2009, alféizares de ventanas inclinados y diversos obstáculos en garajes y portales.



En fin, una vergüenza, porque la solución no está en este tipo de acciones, sino en políticas sociales que ayuden a las personas sin recursos a salir de la calle. Un círculo vicioso porque cuanto más tiempo estás en esta situación más difícil es superarla. Las depresiones o los problemas de salud día a día se agravan y el deterioro físico y mental es más grave,  lo que dificulta la salida sin ningún tipo de ayuda externa.

Y como siempre, las políticas públicas son insuficientes, y tienen que llegar las ongs a donde el Estado no llega. Porque no tiene la suficiente sensibilidad o directamente considera que no tendrá rédito político, y si se acuerda de estas situaciones será en época de elecciones. Entonces,  comienza la ristra de promesas y la subasta para arrancar un voto. Mientras, el resto de los cuatro años de mandato no actuará para acabar con ninguna  injusticia social. Así es el sistema en el que vivimos, las personas no son importantes, sino las macronúmeros y sus beneficios para unos pocos.

Autor:Chris Stephenson

Autor:Chris Stephenson

 Fuentes y referencias consultadas

(1.) Informes del Centro de Acogida Assís

(2.)Informe el Reto de alojar a la marginalidad de la pobreza extrema. Fundación Encuetro

(3.)Informe sobre la violencia directa, cultural y estructural contra los “sin techo”

(4.) Informe sobre violencia sobre los “sin techo”. 2006 (PDF)

(5.) La criminalización de los “sin techo” avanza en Europa

(6.) Campaña de sensibilización Cáritas Diocésanas

(7.)Informe Foessa

(8.)Informe sobre la Exclusión Social y la Discapacidad

(9.) Encuesta INE 2012

(10.) Informe sobre alcoholismo. Las personas sin hogar, hoy

(11.)Información práctica sobre las personas “sin techo”

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