Para tirar cohetes…

Los nuevos datos de la Encuesta de Población Activa en España (EPA) arrojan datos contradictorios. En este juego de interpretaciones andan inmersos los medios de comunicación. Para empezar en este primer trimestre de 2014 nos dice que hay 5.933.300 parados, y si lo comparamos con el último trimestre de 2013 tenemos a 5.935.600 desempleados. Con una simple resta podemos deducir que hay ha bajado en 2.300 personas. Ésta es la cuenta que ha hecho, por ejemplo, RTVE, poniendo el acento en esta hipotética buena noticia, aunque, no puede enmascarar una pista que nos hace pensar que no hay lugar para el optimismo. La clave está en la segunda parte de su pletórico titular, la tasa de paro sube al 25,93. Es decir que el año anterior se cerró con el 25,73 por ciento, y ahora ha crecido dos décimas más. Hablar de paro es hablar del drama personal de muchas familias, así que  no caigamos en la tentación de pensar que este incremento no es significativo porque no estamos tratando  con números, sino de personas que viven con incertidumbre y con miedo real de verse en la calle, o no de poder tener para comer. La explicación que da este desfase es que ha descendido el dato de la población activa en España. Esto es el número de personas que están en edad de trabajar .Cito textualmente: “ La aparente contradicción entre la caída del paro y la subida de la tasa de desempleo entre enero y marzo se explica por la evolución de la población activa, que se redujo en 187.000 personas, hasta situarse en un total de 22.883.900. Al haber menos gente activa, aunque el número absoluto de parados cae, el porcentaje de personas sin trabajo se incrementa”.  Estupendo. Pero porqué esta merma en la mano de obra. Las razones pueden ser muchas. Intuyo que ninguna es buena. Entre ellas, que son muchos los que se marchan fuera en busca de oportunidades que están convencidos que aquí no van en encontrar.    Que cada vez somos más viejos, porque las parejas en edad de tener hijos durante años han visto como ellos no se pueden ni mantener cómo para tener que alimentar y cubrir las necesidades de un niño. ,  que los emigrantes están marchando en desbandada, ya que huyendo de la pobreza vinieron a España, y ahora de nuevo, tienen que huir. Otro dato para la preocupación, empezamos el año con 16.950,600 ocupadas frente a los 17.135.200 de finales de 2013. En castellano claro, se han destruido por encima de los 185.000 empleos, en apenas 3 meses. Entonces, una vez más, dónde está la recuperación de la crisis, y la creación de puestos. Sigamos con este derroche de esperanzadoras noticias. Eso sí, para encontrarlas, hay que buscarlas   en medios ubicados en la antípodas de nuestra televisión pública, que por definición, debería ser ejemplo de objetividad y pluralidad ideológica. Aunque éste es harina de otro costal. Vayamos a Público. El número de ciudadanos invisibles, esto es, los parados de larga duración sigue creciendo, 49.300 personas más. Colocándonos cercanos a los 3 millones. Y el dato más guay, crece en 53.100 las familias que viven directamente del aire. En total, 1.978.900 viven en hogares que todos sus miembros están en paro. Lo que sí parece evidente es que los resultados  de estas políticas son nefastos. Y que los mensajes que se lanzan desde el gobierno y sus voceros  son una gran mentira. La realidad siempre se impone al engaño. datos-paro

A dónde ir

Cada vez somos menos los que vivimos en España. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, en el último año se han marchado 545.980 extranjeros, mientras que 141.361 españoles han decidido regresar. El número total de habitantes se sitúa en 46,7 millones.  Ambos datos tienen interpretaciones muy negativas. Por un lado, los inmigrantes ven que sus expectativas de futuro en España son muy malas. A pesar de que creyeron que aquí encontrarían una estabilidad económica, y dejaron atrás toda una vida, ahora sus sueños están rotos, y consideran que en sus países de origen estarán mejor que en la madre patria. Principalmente son ciudadanos rumanos y ecuatorianos. Creímos que estos países eran pobres de solemnidad, pues, ahora los más pobres somos nosotros. Los fríos números hablan por sí solos. El 21,6 por ciento vivimos por debajo de la pobreza. El 40 por ciento de los parados estamos en riesgo de exclusión social, y lo más demoledor, la pobreza infantil, un tercio de nuestros niños tienen serias dificultades para cubrir sus necesidades básicas. Y todo ello porque cuando eres un trabajador, tu única fuente de riqueza es tu trabajo. Da igual que tengas estudios o no, que seas albañil, médico o artista. Ser pobre es ser pobre. Esta realidad es la consecuencia de 5.896.300 parados, de seis años devastadores de destrucción de empleo.   inmigracion-jsf La otra cara de la moneda son los españoles que ante la falta de perspectivas laborales marcharon con su maleta a la conquista de nuevos mercados laborales, donde parecía que “ataban a los perros con longanizas”.  Han tenido que volver, ya que las promesas se han convertido en palabras vacías. Se ve que el “espíritu aventurero” de muchos jóvenes se ha esfumado ante la realidad.Víctimas de estafas, decepciones, desesperanza, y lo peor, de mentiras que los llevaban al fracaso.     Con todo ello, me pregunto qué hacer para salir de esta situación, que nos convierte en ciudadanos de segunda, sin derecho a nada. Ya no digo a ir de vacaciones, por supuesto, si algo tan tremendo como no tener un techo, y tener que comer de la caridad. Mientras, que los ricos cada vez son más ricos, y parecen alimentarse de nuestras desgracias. La paradoja es enorme, los inmigrantes marchan, y los españoles vuelven porque no encuentran su lugar. A dónde ir para poder vivir…  

Descubriendo la luna

Aunque, pasen mil años, me sigo sorprendiendo cuando se descubre la luna. Parece que sufrimos de amnesia colectiva, o los medios recurren a ese recurso manido, para camuflar una noticia que no lo es. En esta ocasión, no comprendo el porqué los medios alimentan una polémica inexistente. Me refiero al videoclip  de “La Ratonera”, de Amaral. Para muchos una canción escandalosa, y para otros simplemente “una más” que viene a sumarse a las miles de letras de un género ya inventado como es la canción protesta, o de temática social. Eso sí, y en este caso concreto, no falta la ironía.  Tampoco, es la primera vez que los zaragozanos escriben una  letra que incide en la movilización ciudadana.

De hecho, en 2011 sacaron a la luz su trabajo titulado “Hacia lo salvaje”, en el que aparece    una composición  en la que se invita  a algo tan peligroso para  el sistema capitalista  como “una  Revolución”.  Quizás, lo que no se perdone que ahora sean tan implícitos. Poniendo rostro a los que muchos consideran las marionetas de la crisis. Y tampoco, han sido los únicos que recientemente han expresado a través de su música su malestar social.

Por ejemplo, Enrique Bunbury, en su último trabajo “Palosanto”, prácticamente, desde el principio hasta el final hace un alegato a favor del poder de los ciudadanos frente al  poder oscuro. De hecho, su primera canción se titula “Despierta”, y entre las secuencias iniciales se ve al artista destrozando un televisor, mientras, que los líderes mundiales hacen sus discursos. Una imagen rompedora, un intento del despertar de las conciencias.  Si aún no quedaba claro, se lee una noticia en la que unos pocos dirigen los destinos de la humanidad, y la única esperanza es , precisamente, el despertar colectivo.

Conforme avanza el disco, el discurso se vuelve más intenso, “Los Inmortales“, reflexionado sobre  la necesidad de actuar, porque sino hacemos nada, nada tendremos. O “Habrá una guerra en las calles”, en la que directamente se advierte de la posibilidad de violencia, porque la situación es insostenible para todos.  Hasta llegar a “Destrucción Masiva“, un camino sin marcha atrás, donde directamente se debe perseguir y acorralar a los culpables de la crisis. Finalmente, cierra el disco con “Todo“, donde se habla de aquellas pequeñas razones, por las que merece la pena, cambiar. De nuevo, Bunbury, no era la primera vez, que publicaba canciones de esta índole.

En 1995, cuando aún formaba parte de Héroes del Silencio, surge  “Avalancha”.  El álbum rezumaba inconformismo, de acción frente a la apatía…   Con  temas tan directos   como la canción que daba nombre al compacto, o Iberia Sumergida. Por lo que 20 años después, poco o nada hemos cambiado.

Y tampoco, esta temática es un invento de estos artistas, sino que mucho antes, otros muchos impregnaban sus letras de estas realidades. Se puede decir que nace con los trovadores, allá por la Edad Media. Ya se cantaba por las injusticias sociales. En España cobra fuerza con la lucha antifranquista, y  entre sus sus representantes están Raimon o  Lluís Llach.

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 Lo  llamemos como lo llamemos, y lo enmascaremos como queramos, en el fondo es algo tan antiguo como la lucha de clases, al igual que la canción social.   Para ello se sirve de la libertad de la expresión, que se enarbola cuando lo que escuchamos nos gusta, y cuando no, lo catalogamos de ataque, de polémico, antidemocrático, y la palabreja que más me divierte,  subversivo. Lo que denota una vez más, el miedo que tiene el poder  a la libertad de pensamiento, en definitiva, a la cultura, y como ésta puede abrir muchos ojos.